seguidoras de hoy

sábado, 31 de agosto de 2013

Asesinato

8 de diciembre 1980, Emi Music, Londres
Hacía apenas unas horas, George, Paul y Ringo aceptaron verse nuevamente en Emi, a pesar de que la banda tenía ya diez anos extinta, no pudieron evitar unirse una vez mas ¿en donde jodidos estaba Lennon con una chingada? ¿Qué Yoko seguía siendo más importante que sus propios hijos? Al menos eso es lo que Paul se preguntaba, cuando caminaba de aquí para allá en aquel estudio donde grabaron juntos tantas veces…hasta que Yoko llegó para mandarlo todo a la mierda con sus estúpidos comentarios. Y claro se valía de que John le defendiera.
Eso fue en parte una de las muchas causas de la desaparición de The Beatles, ahora cada quien seguía sus carreras en separado, él por ejemplo tenía un grupo los Wings que a decir verdad les estaba yendo de maravilla, ya no necesitaba de The Beatles para sentirse mejor consigo mismo, George tenía un listado de canciones de maravilla, mientras que Ringo seguía en su función de batería y hasta él también formó su propia banda, John y Yoko seguían aclamando por la paz y la igualdad de la mujer; solo que a George eso le parecía toda un hipocresía bien hecha por parte de Lennon, dado a que como estaban las cosas él debería haber llegado ya de ese viaje a París que hizo con Yoko, eran sus hijos quienes debían importarle más en ese momento tan duro que esa perra.
Desde que encendieron los televisores se escuchó una sola noticia: Cynthia Powell había sido asesinada al salir de su restaurante en Liverpool, un maniático fan de John, le disparó cinco veces en el pecho, inmediatamente todos acordaron ir a Liverpool, pero no podían hacerlo sin el  único miembro que de verdad hacía falta en todo ese rollo: John Lennon; por lo visto ni llegaría, pues el mensaje fue dado desde la mañana, ya eran las doce del día y Lennon ni sus luces.
Ringo se levantó pesadamente de su banco, caminó hacia la ventana y clavó la vista en ella formándose una idea larga de cómo estarían Julián, Sean y Lilian en esos momentos…Lilian, esa pequeña era quien más los preocupaba a los tres, se quedó sin su madre siendo muy pequeña apenas tenía diez años.
-Entonces.-George, no lo soportó, si John no aparecía en ese momento era capaz de tomar un vuelo a Liverpool sin importarle los demás.- Por lo que hemos visto el cabron de Lennon no recibió los mensajes, o no quiso venir, bien ¿Qué vamos a hacer nosotros?
Ringo y Paul se votaron a ver, George se veía bastante decidido a apoyar a los niños, ellos también querían brindar el apoyo necesario solo que no debían ser tan rápidos o al menos eso pensaba Paul quien estaba impresionado al ver la irresponsabilidad de John.
-No lo sé Harri.-Ringo se talló la cara dos veces.- Todavía no puedo creérmelo ¿Qué tenía ese tipo en la cabeza para desquitarse con Cyn?
-Pues lo que sea que vayamos a hacer, hay que hacerlo ya.-Replicó Paul dándose por vencido, Yoko les ganó una vez más, John no iba a ir a Londres.-No podemos seguir perdiendo el tiempo aquí en Londres, ellos allá en Liverpool están prácticamente solos, no tienen a nadie.
-Pues vámonos entonces.-Harrison anduvo hasta la puerta abriéndola toda a su paso.-Espero que John no se arrepienta después.
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En Liverpool Sean colgó el telefono no sin antes agradecer a su tío Ringo todo lo que estaban haciendo por ellos, en realidad ahora que ese loco mató a su madre no tenían a nadie en quien apoyarse en términos prácticos se supone que quedaban ahora bajo la custodia total de su padre, pero él junto con Julián y Lilian resolvieron quedarse con su tío Tony, a quien le tenían más cariño que al propio John, no es que el muchacho odiase a su padre como lo hacía Julián; el hecho es que se sentía devastado, Sean siempre fue muy apegado a John desde niño y cuando se enteró de que no volvería a casa entró en depresión, pensó que dejó de quererlos, sin embargo una carta mandada por John meses después de irse de casa le abrió los ojos, una nueva mujer ocupaba ahora los sentimientos de su padre dejándoles a ellos un lugar secundario del que nunca pudieron salir.
Eso fue lo que terminó por desanimarlo, fue la causa por la que le perdió todo el cariño que podía tenerle basándolo ahora en una sola persona: su madre ¿pero ahora a quien le daría todo eso si ella ya no estaba con ellos por culpa de ese idiota? Eran varias las preguntas que pasaban por la cabeza de Sean John Lennon, demasiado para sus jóvenes hombros el soportar la muerte de su madre. Justo minutos antes de la llamada de Ringo, los de la funeraria marcaron a casa informando que el cuerpo de Cynthia estaría listo para ser velado en un par de horas. Entonces para resumir un poco más las cosas y dejar de pensar en tanta tontería solo dedica esto: el infierno acababa de comenzar.
El adolescente de apenas quince años dejó caer pesadamente el aparato telefónico al suelo, quedándose solo con la bocina en mano, la realidad les estaba haciendo madurar a los tres de una forma despiadada, cruel en muchas maneras; seguro que debían superar cualquier adversidad salió de la sala de estar rumbo al living donde ya deberían estar los familiares por parte de su madre, de su padre solo la tía Mimí mandó una corona de flores y una carta donde les decía cuando les quería a los tres, mucha gente que tuvo la oportunidad de conocerlos de cerca decían que él tenía justamente el carácter de Mimi Smith, pero Sean Lennon no se sentía a sí mismo como un muchachito duro, con aires de juez, sino que más bien tenía sentido de la realidad. Y como le estaba costando aceptar la que ahora tenían.
Se acercó con paso lento hasta donde estaban Julián y Lilian, esta última se quedó dormida en brazos de su hermano mayor.
-¿Has logrado calmarla al fin July?-Sean tomó una taza de café que estaba a un lado de ellos, dio el primer sorbo y alimentó después el fuego de la chimenea, hacía una tarde especialmente fría, tenían que tener la habitación bien acondicionada para tanta gente que comenzaba a llegar.
Julián por su parte solo se limitó a asentir con la cabeza sin decir palabras en ese momento era para lo que menos tenía ánimos, ¿Por qué a ellos tenían que pasarles tantas cosas y al perro de John Lennon nada? En serio comenzaba a creer que llevar puesto el apellido Lennon, era llevar una maldición encima, tardó muchas horas en comprender que al vida les estaba pasando una factura demasiado cara, primero una perra japonesa más fea que un foco les arrebataba a su padre, y ahora esto ¿Cuánto más tendrían que sufrir? Eso es lo que se preguntaba desde la mañana para adelante.
Estaba en clases cuando le dieron la noticia, apenas podía creérselo… ¿Cómo podía su madre haber muerto siendo que en plena mañana lo llevó personalmente a la escuela por un citatorio? Sin embargo, por mucho que no lo pidiese creer estaba pasando, Cynthia estaba muerta, víctima de un asesinato es todo lo que sabían por el momento.
Sentía que el silencio de Sean lo ahogaba, necesitaba charlar, aunque fuese una tontería pero deshacerse de ese síntoma de falta que le estaba acabando.
-La prensa no tardará en llegar no.-Sean giró su cabeza en torno a él, estaba penando en tantas cosas que ni siquiera tiempo se dio para eso.-Seguro van a querer entrevistas, fotos, exclusivas, no les importará para nada nuestro dolor, solo querrán saciar la curiosidad de los que están fuera de nuestro alcance ¿Qué vamos a hacer Sean? ¿Cómo nos vamos a enfrentar a ellos tú y yo solos?
Sean se mordió el labio inferior, en buena parte Jules tenía razón, ellos solo vendrán les darán un pésame falso, unas cuantas peguntas para justificar su ida a la casa Powell y marcharán con sus libretas llenas de palabras dichas por un par de chicos que no sabían nada respecto al tema, pero que serían en un par de semanas más el único tema de conversación en las radios, televisiones y por supuesto  habría que mencionar los periódicos.
Después del entierro de su madre serían el motivo de hablar de las demás personas, tiempo después les tirarían al olvido, centrarían su atención en las noticias nuevas.
-No lo sé.-Sean se rascó la cien.- Estoy pensando muchas cosas, pero todavía no suelo reconocer cual es cual, he querido comunicarme con papá pero… ¿Se puede saber de que demonios te ríes?
-De eso que acabas de decir.-Julián dejó de carcajearse poniéndose serio otra vez.-Estamos jodidos Sean, John no es más que un adorno a quien llamamos papá durante mucho tiempo, sin embargo jamás ha sabido ser un padre.
Sean le miró reprobatoriamente, sin embargo a Julián poco le importaban las miradas de su hermano, solo tenía que sacar la impotencia que sentía al saberse abandonados por esa persona que tendría que estar con ellos en primera fila.
-No, no me mires así, sabes que digo la verdad Sean ¿Dime entonces porque no se ha presentado?
-Seguro tiene cosas que hacer Julián.
Julián rió sarcásticamente, como siempre Sean intentando encubrir a ese cabrón de John Lennon.
-¡Oh si como llamar a la prensa para tomarse fotos desnudo encima de la monita japonesa que se cargó no! ¡Vamos Sean! Hay que aceptar la realidad de una puta vez por más dolorosa que sea, estamos solos hermano, no tenemos a nadie más que a nosotros mismos.
-Eso compruébalo tu cuando le digan a John que tiene nuestra patria protestad.-Argumentó seriamente Sean, viendo desde su perspectiva dramática el rumbo que tomarían las cosas; seguro nadie tomaría en cuenta los deseos de dos adolescentes y una niña de quedarse con su único tío.-Ahora que veo mejor las cosas Jules; no vamos a tener escapatoria, ni tu ni yo somos mayores de edad y de seguro esos cabrones no nos van a dejar elegir.
-¡despreocúpate Sean!-Julián le palmeó el hombro.-Seguro querrá seguir al pendiente de su Yoko que dejará que tío Tony se haga cargo de nosotros.
Sean se llevó las manos a la cabeza; estaba cansándose de todo, creyó conveniente salir a caminar por lo que se puso en pie buscando su abrigo y una bufanda, afuera estaba haciendo bastante frío, necesitaba salir bien abrigado si no quería enfermarse.
-¿A dónde vas?
-Voy a caminar un rato, tranquilo regresaré en veinte minutos, solo necesito…
-Sí, sí despéjate, yo me quedo para atender a los que vayan llegando.
Sean sonrió a su hermano a modo de agradecimiento, salió por la puerta trasera de la casa encontrándose a la ex de su tio Ringo Maureen, esta se le dejó ir a los brazos besándole incontenidas veces la cabeza.
-¡Oh Sean! ¡Cuánto lo siento cariño!
Sean apartó suavemente a Maureen de él, claro sin dejar de sonreírle.
-¿Cómo están tus demás hermanos cielo?
Sean abrió la boca para coger aire, claro la pregunta del millón.
-Pues a quien más le afectó la noticia fue a Lilian, Tuvieron que traerla de la escuela en ambulancia y  Julián pues, él está en su punto fuerte por el momento.
-¿Y tu?
Sean se quedó esta vez completamente callado, ni él mismo sabía cómo estaba en esos momento, su apariencia daba a notar que estaba plenamente tranquilo, pero por dentro quería gritar…gritar lo más fuerte que pudiera sacar la rabia que llevaba contenida desde que el avisaron del asesinato de su madre, nadie tenía derecho de arrebatarle la vida a una persona menos de esa manera tan inhumana ¿Qué no pensó ese idiota que Cyn tenía tres hijos? ¿Por qué se ensaño con ella? ¿A caso la conocía? Varias preguntas de esa índole eran las que Sean tenía guardadas para ese tal Mark Chapman. Solo que se las tenía que guardar para el día del juicio, que sería una semana más adelante.
-Pues trato de pasarla Mo.-Esa fue la respuesta un poco inteligente que Sean pudo encontrar.-Solo trato de ser fuerte por Lilian, ella si está realmente mal.
Maureen comprendió que todo eso estaba siendo bastante duro para el pobre Sean, a su vez también entendía que estaba en un paso difícil en su vida pero lo tenían que superar, estaba segura que ese deceso era lo que lo haría unirse otra vez con su padre, con quien ya tenían la relación un poco ajetreada por los anos de abandono todos culpa de John.  No le dijo mas, le dejó marcharse mientras ella entraba a casa.
Sean metió las manos en sus bolsillos, comenzando a caminar a través de las nevadas banquetas de Liverpool, tenía pensado caminar hasta Blackpool, pero a merced de cómo estaban sus nervios, creyó conveniente caminar un poco más, así se despejaba un poco de lo que sucedía en su casa y trataba de pensar en otras cosas; por ejemplo que la semana entrante comenzaban las evaluaciones y para conservar la beca, tenía que seguir con ese promedio de 9.8.